Desde que los británicos reglamentaron el fútbol moderno, la afición al nuevo deporte se extendió como fuego por rastrojo. Lumbier no resultó ajeno a esta nueva fiebre que, enseguida, sintieron también una serie de jóvenes de esta villa, convirtiendo el atrio y "el abrigo" en improvisados estadios.
La afición que despertó este deporte culminó con la fundación, en la rebotica de la farmacia de Seriola un 22 de noviembre de 1923, de un club deportivo al que "se pone por aclamación el nombre de Ilumberri"
La primera junta quedó formada por Tirso Seriola en la presidencia, Jacinto Lampreave, Ambrosio Purroy y Benigno Ayerra como vocales, teniendo éste último también a su cargo la tesorería y la secretaría de la sociedad. Los primeros acuerdos tomados serán la nueva admisión de socios con 2 pesetas de entrada y una cuota mensual de 1 peseta y la adquisición de un balón de reglamento para que se entrenen en su dominio los socios. Estos entrenamientos, que tenían lugar en las eras del Pilar, contaron con la ayuda del socio fundador y magnífico futbolista Pancho Purroy.
Posteriormente se encargaron las prendas deportivas a la casa Polo de Zaragoza que, una vez confeccionadas, llegaron a Lumbier el 3 de marzo de 1924.
El primitivo uniforme del club constaba de camiseta blanca con cuello y puños rojos, a las que se les colocó unos escudos con la iniciales C.D.I. entrelazadas, bordadas por aficionadas de la localidad. Los pantalones eran azules y las medias, haciendo juego con las camisetas, tenían unas listas blancas y rojas.
Una vez recibido el uniforme, ante la insistencia de los propios jugadores por medir fuerzas con algunos de los equipos ya existentes en la zona, se concertó un partido con el Aurrerá de Liédena, señalado para las 3 de la tarde de aquel ya histórico 9 de marzo de 1924. Los entusiastas jugadores lumbierinos hicieron el viaje a pie por la foz.